Educación

La formación docente para la educación sexual integral en Mendoza

En el artículo se relata el proceso de investigación llevado a cabo por un grupo interdisciplinario de docentes universitarios acerca de la capacitación docente para brindar educación sexual integral según lo establece la ley 26150 sancionada en Argentina en 2006. El mismo es llevado a cabo en una institución de la provincia de Mendoza dedicada a la formación docente en sus diferentes modalidades.

 

Publicada el 26 DE AGOSTO 2021

Introducción

Uno de los debates de mayor actualidad en torno a las infancias, la formación docente y la educación quizás sea el que se genera con relación a la Educación Sexual Integral. Todo lo referido a este particular contenido implica una problemática altamente compleja, multidimensional, atravesada por siglos de historia, culturas y prácticas naturalizadas que la convierten en un desafío para quienes tienen el deber de abordarla tal como lo exige la Ley 26150.

En el presente artículo se exponen las diferentes etapas que ha atravesado un equipo interdisciplinario de investigación constituido por docentes de una institución de formación docente situada en la provincia de Mendoza y cuya misión es formar docentes para la educación de nivel inicial y primario en sus modalidades de educación común y especial.  Se presentan los hallazgos y acciones realizadas en torno al territorio, casi desconocido, de la educación sexual integral en estudiantes con o sin discapacidad y/o diversidad funcional y la formación de docentes que tendrán a su cargo tanto el nivel inicial como primario de educación especial y común.

Antecedentes y trayectoria de la investigación

Dada la responsabilidad que nos cabe como institución formadora de docentes, que se desempeñarán tanto en escuelas comunes como de educación especial, la sanción de la ley nos puso frente a un desafío de envergadura: la educación formal tiene el deber de brindar educación en sexualidad y quienes se educan tienen el derecho de recibir educación en sexualidad. Para que las escuelas y quienes enseñan puedan brindar la educación que deben ofrecer en tal aspecto, necesitan capacitación y formación. Desde el comienzo estuvo claro que se trataba de un desafío nada sencillo de afrontar dado lo controvertido de la sexualidad humana y más aún cuando se trata incluirla de forma explícita en la educación formal.

La sexualidad es un aspecto constitutivo y organizador de la vida humana, históricamente modelada e interpretada desde las creencias e intereses sociales propios de cada época y de cada cultura. Resulta de la compleja articulación de las dimensiones biológica, psicológica y social e integra en sí misma aspectos referidos a las experiencias corporales, cognitivas y emocionales consigo y con otras personas (Weeks, 1998).

En general la información y el conocimiento que se transmite sobre la sexualidad humana se caracterizan por ser escasos, fragmentados, con pocas palabras, con muchos silencios y cargada de prejuicios y prohibiciones. Con estas mismas características las escuelas, en alianza con familias, iglesias, medios de comunicación y redes sociales siempre han educado la sexualidad de modo implícito y silencioso. Así, las concepciones y creencias sobre la sexualidad se inculcan y se construyen desde la niñez más temprana atravesando todos los aspectos de nuestras vidas.

¿Puede, entonces, la formación docente reemplazar o completar las características de las creencias y conocimientos en sexualidad así construidos?

La hipótesis o presunción de la que se partió fue que los conceptos científicos sobre el tema que se pretendiera incluir en la formación confrontarían y articularían con las ideas conformadas en la vida cotidiana de quienes se preparaban para ser docentes.

En acuerdo con estas ideas, se consideró que era necesario develar las creencias de quienes se estaban formando para facilitar que la formación académica para la educación en sexualidad fuese realmente efectiva y asegure la transmisión de conocimientos pertinentes, precisos, confiables y actualizados sobre los distintos aspectos involucrados en la educación sexual integral, tal como lo prevé la ley. En consecuencia, se inició un proceso que con el paso del tiempo se constituiría en una línea de investigación que en la actualidad está completando su sexta etapa.

En las primeras dos etapas (2007-2009 y 2009-2011), se concretó el objetivo de develar las representaciones sociales de quienes se formaban para ser docentes sobre la sexualidad y sus posibilidades de educación. En el primer caso sin incluir la posibilidad de que quien asista a la institución educativa sea una persona con discapacidad, problemática que se investigó en el segundo proyecto teniendo en cuenta el marco de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (Naciones Unidas, 2006) ratificada por la República Argentina mediante la ley 26378 en el año 2008.

En la palabra de los propios estudiantes, mujeres en mayoría absoluta, aparece muy claramente su acuerdo a lo que la ley 26150 establece y la convicción del derecho de las personas sin y con discapacidad a recibir educación sexual sistemática en la currícula explicita y formal de las instituciones educativas. Ahora bien, los contenidos que proponían incluir en la currícula escolar remiten esencialmente a aspectos biológicos de la misma e identifican  el inicio de la pubertad como el momento más oportuno para implementarla con el objetivo de brindar información y conocimiento para la prevención de embarazos precoces, enfermedades de transmisión sexual y muy particularmente los abusos sexuales.  Esto puso en evidencia  la  primacía y actualidad de los modelos biologista y patologista de entender la sexualidad y un enfoque tradicional y sanitario de educarla. 

La tercera etapa del proceso se concretó en el período 2011-2013 con el  objetivo de describir el impacto que la Ley 26150 en el nivel Inicial y EGB de escuelas de educación común y especial en sus tres modalidades: sordos, ciegos y discapacidad intelectual situadas en la ciudad de Mendoza. Para ello se analizaron proyectos institucionales, planificaciones de diferentes áreas curriculares y de diferentes años de la escuela primaria y el nivel inicial y  entrevistas en profundidad a docentes y directivos de seis escuelas mendocinas. La investigación develó un muy escaso conocimiento de la ley y más escasa aún incidencia de la misma en los proyectos institucionales y en las planificaciones de las diferentes áreas y los distintos niveles escolares.

La cuarta etapa 2013-2015 tuvo como objetivo acompañar y registrar el proceso de construcción de proyectos institucionales, adaptados a su realidad sociocultural, en aquellas escuelas mendocinas que participaron del proyecto 2011-2013.

Este propósito estuvo fundado en el hecho de que en el terreno de la sexualidad, el acceso a información científica actualizada y a una formación que respete la libertad y la dignidad de las personas, constituyen derechos humanos inalienables, garantizados en Argentina por la Constitución de la Nación. Si bien la responsabilidad por el cumplimiento de tales derechos requiere de importantes esfuerzos de distintos niveles del Estado y de la construcción de una ciudadanía activa, la escuela es una institución insoslayable en esta tarea, tanto en lo que debe realizar en términos de formación y garantía de acceso a la información y educación en sexualidad como en la construcción de ciudadanía plena, aspectos altamente relacionados entre sí.

En el mismo período se desarrolló un proyecto subsidiario de investigación en el que se profundizó el conocimiento de la legislación argentina en materia de sexualidad. Se llevó a cabo con la participación de un equipo interdisciplinar conformado por estudiantes de los profesorados de la Facultad de Educación y de la carrera de derecho abogacía de la UNCUYO. Se analizaron nueve leyes nacionales referidas a la temática de la sexualidad humana partiendo de los antecedentes jurídicos internacionales como condición necesaria para comprender los procesos histórico-socio-culturales que les dieron origen. Esto permitió reconocer una tendencia política internacional con un correlato nacional que mediante convenciones, declaraciones, conferencias y leyes va construyendo e instaurando ´nuevos derechos´. Parte de ellos referidos a la educación y, también, a la sexualidad que progresivamente fueron plasmándose en las políticas públicas y en la legislación argentina.

El proceso institucional de efectivizar la formación para la ESI

En el año 2007 se inició el desarrollo de talleres optativos, de formación y capacitación en educación en sexualidad, destinados a estudiantes de los profesorados que  se implementan en la misma. Los responsables del desarrollo de los mismos fueron miembros del equipo de investigación.

En el año 2012 y en el marco de una reforma de los planes de estudio se incluyó, luego de largos debates, un espacio curricular estable en el cuarto año de los Profesorados de Educación Primaria y Educación Inicial llamado Educación Sexual Integral. No ocurrió lo mismo en los Profesorados de  Educación Especial.

La quinta etapa de la línea de investigación se concretó con el proyecto (2016-2018) Educación Sexual Integral: la formación docente para la educación común y especial a diez años de la sanción de la Ley 25150. El objetivo fue describir las características del proceso de formación docente para la educación en sexualidad llevado a cabo en la FED-UNCuyo.

Los resultados del análisis documental realizado sobre los planes de estudios permitió observar que:

En la actualidad: efectivizar un derecho.

Frente a los resultados antes descriptos se presentó un proyecto de investigación para el periodo 20019-2021 titulado “Ley 26150-ESI: Construcción de un proyecto institucional de Formación Docente para Educar en Sexualidad que tiene por objetivo generar, organizar y registrar el proceso de construcción de un proyecto institucional en la FED- UNCuyo que efectivamente forme y capacite a futuros docentes para educar en sexualidad a partir de una metodología de Investigación-Acción. El mismo fue consensuado con la actual gestión político-académica.

Las actividades previstas y que fueron implementadas desde el ciclo lectivo 2019 y algunas siguen en ejecución para dar cumplimiento a tal objetivo son las siguientes:

Consideramos que estos objetivos constituían razón suficiente para proponer la creación del Instituto de Educación, Sexualidad y Derechos como un espacio institucional desde el cual profundizar y desarrollar líneas de investigación, capacitación y transferencia a la comunidad sobre la compleja temática de la sexualidad humana, las problemáticas relacionadas a ella y el desafío de educar de manera integral en sexualidad en el contexto actual. Contexto en el que gran cantidad de problemáticas referidas a la sexualidad han adquirido carácter de urgencia, interpelan a las instituciones educativas y requieren de la educación para su abordaje. Todo ello en el marco de tendencias internacionales y nacionales que promueven el desarrollo de políticas públicas que se ocupen de ellas. El proyecto fue presentado y aprobado por el Consejo Directivo de la FED- UNCuyo en agosto de 2019 (Ord 04 CD).

La misión del mismo es conformar un espacio interdisciplinar de estudio, formación y desarrollo de conocimientos científicos en el ámbito de la FED-UNCuyo referidos a Educación, Sexualidad y Derechos.

En el marco del Instituto de Educación, Sexualidad y Derechos se han realizado las siguientes actividades:

La Diplomatura tiene por objetivo general generar procesos de formación y capacitación para docentes y egresados de la FEd-UNCuyo prioritariamente y para docentes y profesionales del medio involucrados en el sistema Educativo en torno a la compleja temática de la Educación Sexual Integral. Está destinada a docentes  para la educación inicial, la educación primaria y la educación especial que se encuentren en ejercicio de la actividad docente.

Los condicionamientos de la pandemia obligaron a demorar el inicio y generar una modalidad virtual de la misma que comenzó a implementarse  en setiembre de 2020 con una matrícula de 65 inscriptos que ya han completado el cursado y se encuentran elaborando un proyecto de ESI para ser implementado en las instituciones en las que se desempeñan.

En este momento se está reiniciando el proceso  para otros 60 docentes en actividad. En tanto que miembros del grupo de investigación ofrecen cursos de capacitación para docentes de modo virtual y en diferentes temáticas referidas a ESI.

A modo de síntesis

El acceso a información científica actualizada, a una formación que respete la libertad y la dignidad de las personas y a servicios de salud de calidad, constituyen derechos inalienables, ratificados en la Constitución de la Nación. Sin embargo, es imprescindible señalar que la sola existencia de leyes es absolutamente insuficiente para que la realidad cotidiana se transforme. Somos los ciudadanos, activos partícipes de la construcción social quienes podremos darle la fuerza práctica, concreta y vital que requiere toda ley para constituirse en el soporte de una mejora en la calidad de vida. En este proceso los docentes tenemos un papel especialmente relevante. Un claro ejemplo de ello lo constituye la Ley 26150, que a pesar de haber sido sancionada en 2006 y que expresamente establece que en un plazo de cuatros años deberá brindarse educación sexual en todos los niveles y modalidades del Sistema Educativo, está muy lejos aún de verse concretado su propósito en las escuelas argentinas.

La educación escolar sigue teniendo un cierto valor y poder. No indiscutido, como antaño,  pero poder al fin y al cabo. El poder de enseñar, de lunes a viernes, durante tantos días y semanas, tantos meses y años, esos conocimientos, esas destrezas y esas actitudes que organizan las modalidades de conocer las cosas, de interpretar lo que ocurre y de evitar los espejismos e imposturas.

Por ello, es esencial incorporar a la educación (a sus teorías y a sus prácticas, a las currículas y a los materiales didácticos, al lenguaje y a la vida cotidiana en las aulas) los argumentos de la equidad entre mujeres y hombres, las ideas y a las actitudes que fomentan diálogo y convivencia entre unos y otras y construir un escenario posible, a través de una responsable coeducación sexual y sentimental. Que unas y otros construyan sus diferentes identidades sexuales y culturales, sin exclusiones y sin privilegios, sin acosos y sin violencias. El sistema educativo debería asumir esta tarea como una política de Estado.

 

Referencias bibliográficas

 

Marco normativo

 

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La formación docente para la educación sexual integral en Mendoza

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Abate Daga, Marta (26 de agosto 2021) "La formación docente para la educación sexual integral en Mendoza ".
Publicado en la Plataforma de información para políticas públicas de la Universidad Nacional de Cuyo.
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Fecha de consulta: 25/09/2021

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