Desarrollo humano y cultura

¿Puede seguir existiendo el periodismo gráfico?

Desde diferentes perspectivas y lugares muchas voces señalan como ineludible la muerte anunciada del periódico en papel. La disminución de ventas de los diarios más grandes del mundo en distintos continentes y países parece confirmarlo. El New York Times, The Times, Washington Post, El País, El Mundo, ABC, Le Monde, La Nación, Clarín, Corriere della Sera todos están preocupados, algunos han apostado al periodismo digital libre, otros al de pago, algunos creen posible que el digital subvencione el gráfico… ¿Puede la historia brindarnos alguna ayuda en esta encrucijada? 

Publicada el 08 DE OCTUBRE 2018

 

 

Introducción

Jeffrey Bezos, Ceo del Washington Post apunta entre otras cosas a evitar “el corte y pegue”, aumentar la credibilidad, apostar al periodismo de investigación y dar libertad al periodista (El Confidencial, 2013). La economista francesa especializada en Medios de Comunicación, Julia Cagé, considera que la información es un bien de interés público por lo que el Estado debe hacerse cargo de la existencia de los periódicos (Convermedia, 2016). Arthur Sulzberger, editor de The New York Times, imaginaba hace más de una década ya, un futuro en el que no existirían los diarios en papel (La Nación, 2007). Y el futuro del periodismo digital tampoco está asegurado pues una de las principales diferencias con el gráfico es que el lector digital no lee el periódico completo sino que pasa de un artículo a otro y de un diario a otro. El sistema de pago no ha podido evitar esta “infidelidad intrínseca” del lector digital. Jacek Utko, diseñador polaco, propuso que en todo el proceso de creación del periódico, para asegurar su supervivencia, el diseñador debería estar presente (TedxBarcelona, 2017). Walter Isaacson, ex editor de la Revista Times, presenta como estrategia de conservación del periodismo gráfico un sistema de micropagos en el que se pague, por artículo, por semana o por mes según las preferencias del lector. Sin embargo, otros opinan que esto, lejos de salvar, aceleraría la muerte del periódico (Periodista digital, 2010). 

En medio de la dificultad de la situación las opiniones son por demás diversas desde algunos que creen que no hay solución posible hasta los que creen que la solución es innovar convirtiendo a los periódicos en una suerte de blogs locales o exactamente lo contrario, una empresa transnacional (La Nación, 2007). Otros piensan que la solución es apostar al sistema de pago por suscripción en la web, aunque esto se viene realizando desde hace bastante tiempo y no ha remediado verdaderamente la situación. En lo único que todos coinciden es en la importancia de ofrecer un periodismo de calidad.

Otras veces se plantea la cuestión desde la perspectiva ambiental y si tiene sentido seguir talando árboles para producir papel que dura un día, aun cuando se recicle. Ante esto algunos proponen que de lunes a sábado los diarios sean exclusivamente digitales y sólo el domingo seguir imprimiendo en papel. De este modo el ahorro de papel, permitiría salvar al diario al mismo tiempo que se disminuye el impacto ambiental sobre los bosques (Guioteca, 2017). Y hasta hay un innovador experimento nacido en Polonia desde una empresa artesanal de papel que ha producido un tipo de papel con glucosa, rico en energía, cuyo uso permitiría salvar las abejas, en retroceso y peligro de extinción, posibilitándoles recuperar energías ante la disminución de la flora y aumento del cemento, por crecimiento de las ciudades. Este papel podría utilizarse en las bolsas de embalaje de alimentos, en papel de escribir, en vajilla de picnic y ¿por qué no en periódicos? De este modo el diario ayudaría a salvar una especie que genera una importante industria (Rewisor, 2018).

El problema es complejo y las soluciones no son fáciles ni tampoco únicas. Sin embargo, es posible plantear una alternativa estudiando y observando, investigando y aprendiendo de los orígenes históricos del periodismo. Nuestra tesis doctoral se ocupó del periodismo en Cuyo desde 1820 a 1852 (Greco, 2015). Desde el conocimiento producido por esa investigación queremos ofrecer algunas reflexiones.

 

Nuestros primeros periódicos

El periodismo en Cuyo se inició en 1820 con El Termómetro del Día. Pero durante mucho tiempo poco se supo del periodismo inicial de Cuyo, y especialmente del mendocino. La mayor parte de las fuentes periodísticas se encontraban pérdidas o dispersas en archivos y bibliotecas nacionales debido al terremoto que afectó a la región, y especialmente a Mendoza, en 1861. Este terremoto fue absolutamente devastador para esta ciudad que quedó prácticamente en ruinas. Sólo la colección del Registro Ministerial y tampoco absolutamente completa, existe en la provincia. La mayoría de los periódicos de Mendoza no se encuentran en el país. Esta es la razón por la cual lo que conocíamos del inicio periodístico era información fragmentaria y de segunda mano.

Por esto es que el hallazgo de los primeros periódicos de la región, que hicimos con motivo de la mencionada tesis doctoral, en Río de Janeiro fue absolutamente decisivo para poder reconstruir esta historia del periodismo. Estas primitivas publicaciones cuyanas integran la Colección perteneciente a Don Pedro de Angelis (erudito napolitano) que habiendo sido colaborador de Juan Manuel de Rosas, después de la derrota de este en la Batalla de Caseros en 1852, se encontró sin posibilidades de trabajo, por lo que tomó el camino del autoexilio hacia Montevideo. Desde allí pasó a Río de Janeiro, donde fue recibido con honores por el emperador Pedro II, quien también era un bibliófilo apasionado. Allí logró vender su rica biblioteca al Imperio del Brasil en 1853, en la suma de ocho mil pesos fuertes. La Colección De Angelis figura en la actual Biblioteca Nacional de Río de Janeiro, y se halla integrada por 2.785 libros y folletos impresos y 1.291 documentos y mapas, es decir, 4.076 piezas en total. A esta colección pertenecen los documentos de Cuyo. De Angelis, luego regresó a Uruguay en 1854, desde donde volvió a Buenos Aires, ciudad en la que viviría hasta su muerte en 1859.

El hallazgo de esta documentación fue realmente decisivo puesto que los primeros periódicos de Mendoza y San Juan, se encuentran allí, así como también colecciones completas de otros periódicos que eran inhallables en el país. Esto nos ha permitido escribir desde la historia del periodismo, desde la ciencia histórica, la filosofía, la literatura, la retórica, la política, el derecho y la justicia, la economía y la política exterior con fundamento en las fuentes y no sólo en lo que los cronistas comentaban de ellas.

Aclarado este aspecto heurístico, es preciso explicar que la actividad periodística era muy diferente de la actual. El periódico era principalmente un espacio literario o de teoría política. La “noticia” como centro del periódico y la función “informativa” como preeminente, no existían en la época a la que nos referimos. No había prácticamente tensión entre la parte referencial del periódico o registro de los acontecimientos, y el objetivo pragmático, dado que la primera era habitualmente poco menos que nula. Como tampoco había un estudio cuidadoso en relación con la diagramación, los titulares, las secciones. No había una clara separación entre las secciones de opinión y de información. El lector adivinaba cuál era la editorial simplemente porque se encontraba ubicada al comienzo, solía no llevar ningún título o, a lo sumo, la lacónica expresión “El Editor”. La mayoría de las veces los artículos no llevaban firma. Los títulos eran apenas enunciaciones que en muchos casos ni siquiera informan sobre el contenido del artículo. Por ejemplo: “periódicos extranjeros”, “Chile”, “El río”, “Aviso editorial”, “Proclama”, “Guerra”, “Sala de RR.”, “Administración de justicia”.

En cierta manera podríamos decir que la dimensión ideológica del periódico y el periodista de esta época se manifestaban abierta y directamente, pues no existía la depurada premeditación en la formulación de titulares, distribución del material o decisiones textuales que hoy, en ocasiones, nos dicen más sobre la ideología que subyace al suministro de la información que el discurso mismo.

Ubicados en estas características del discurso periodístico y si a ello sumamos las peculiaridades del contexto de la época: la lentitud de los caminos y la demora en recibir las informaciones que producían publicaciones periódicas carentes de la inmediatez del diario de hoy, cada día más veloz, corriendo tras la primicia. Agreguemos también las constricciones tecnológicas –las imprentas de primera mitad del siglo XIX seguían siendo las mismas que la de Gutenberg– lo que impedía, en el caso de los primeros periódicos, la producción de publicaciones de una extensión superior a las cuatro páginas.

Con todas estas restricciones y dificultades ¿cuál era, entonces, la riqueza de aquellos periódicos? ¿Qué pueden enseñarnos que nos sirva para reflexionar ante la crisis actual del periodismo gráfico?

Aprendiendo de los antiguos periódicos

Cuando tomamos contacto con estos periódicos nos parecen notables, justamente porque su pobreza de diseño, de calidad de imprenta, de disponibilidad de recursos materiales y tecnológicos se compensa con la riqueza de contenido, la calidad literaria de los discursos, lo universal de los conocimientos y la hondura científica de sus periodistas. Todo esto da como resultado productos capaces de pervivir por los valores que el discurso entraña en los planos conceptuales, éticos y estéticos. De manera que los periódicos decimonónicos quedan ubicados en un sitio más cercano al discurso literario, destinado a perdurar, que a lo meramente periodístico, condenado a fenecer.

Si en algo coinciden los diferentes analistas del problema actual, es en que hay que fortalecer la calidad y el periodismo de investigación. Los periódicos del siglo XIX tenían justamente esta cualidad, les faltaba todo lo material pero estaban plenos de sentido, de creatividad.

Eran capaces de insertar una idea política bajo la apariencia de un aviso comercial, de simular cartas de lectores para dar plurivocidad al texto aunque en realidad fuera íntegramente escrito por un único periodista. Atados por los rudimentos de una tecnología elemental, tenían la creatividad de manifestar la oposición política contra quienes consideraban habían invertido el orden, postergando el Bien Común, y para hacerlo recurrían al sencillo recurso de escribir las palabras con las letras invertidas para indicar que habían puesto todo patas arriba (en El Yunque Republicano 1829-1830 se emplea el recurso de escribir con las letras patas arriba para indicar justamente esa idea: la política había puesto todo patas arriba). 

                La literatura tuvo un lugar privilegiado como hemos estudiado y expuesto en otra ocasión (Greco, 2016) y la riqueza de los conocimientos clásicos de los periodistas era verdaderamente notable, conocimientos que es evidente seguían teniendo gran vigencia social (Greco, 2018). También nos resulta valioso que el periódico tuviera lugar para la poesía.

La Ilustración Argentina, de 1849, es un caso de periodismo de tipo cultural-científico. De cuarenta páginas cada ejemplar, vieron la luz seis números coleccionables que completaron 122 páginas del más variado contenido como habían prometido los escritores. Un romanticismo espontáneo y anterior al estetizante se anuncia en este periódico. En el n. 1 aparece un artículo titulado “Revista del mes” hace crítica de costumbres en la persona de un Señor Far-niente[1] que vive para los bailes, la galantería, los gustos extranjerizantes. En la “Revista del Mes” regresa Farniente para comentar los festejos del 25 de mayo donde hace una interesante descripción de las costumbres nacionales. Hablando de las jineteadas y corridas de sortija expone:

en estos casos, el traje europeo sobre frio y ridículo, es, no se puede más, impropio. En estos casos no hay como el chiripá, pero un chiripá ancho y flotante, color cólera y amor, q’ se ajita [sic] al viento y comunica una graciosa movilidad á la persona: la chaqueta paizana [sic], corta, cómoda y agraciada: el apero nacional con su carona de toro negro, y su sobre pellón bordado de blanco, por las blancas manos de una querida.

Narra las tertulias que se improvisaron esa noche, que “estuvieron chispeantes de animación y de vida”, y en las que “la media caña reynó [sic] en furor, y mas de una resbalosa hizo brillar el esbelto talle, las agraciadas formas y el breve pie de nuestras tiranas”. En otro novedoso texto que bajo la forma y el nombre de “Correspondencia” simula la escritura femenina de una comprovinciana que responde a una amiga de la capital y le cuenta sobre la vida en Mendoza. Termina con estas líneas que manifiestan la nueva percepción estética del paisaje:

Por lo demás aquí se disfruta del mas bello clima del mundo; los días son magníficos, las tardes deliciosas. […] Aunque me tomes por una romántica o por una aturdida, te aseguro que no hay para mí cosa más deliciosa, que dar un vistazo por las tardes, al ponerse el sol, hacia los azulados declives de la cordillera […] El golpe de vista es magnífico, y allí puede decir uno que se empapa por los ojos y el corazón, en esas tiernas y tranquilas armonías que se despiertan en el alma a manera de los ecos lejanos de una melodiosa música[2].  

Hay sin dudas una percepción del entorno como paisaje con sus tres elementos fundamentales: el entorno natural y el observador, un conjunto de valores que el observador deposita en el entorno, una serie de técnicas de representación según la mirada adoptada y los valores asignados. Como bien lo explica Gustavo Zonana “en la construcción del entorno como paisaje el observador desempeña un papel de capital importancia: es la ventana que otorga encuadre al paisaje” (Zonana, 2009: 203). La percepción del paisaje es como una pintura y también se observa al decir de Ibarguren: “La irradiación espiritual de un pueblo surge pura y definida en los campos donde el hombre está en contacto directo con la tierra; se empaña y adultera en las ciudades metropolitanas” (Ibarguren, 1938: 9). ¿Es la irradiación espiritual de la tierra mendocina? ¿Es la experiencia del observador que ha pasado por la ciudad y vuelve al pago? ¿Es la experiencia del extrañamiento de quien ha estado exiliado? ¿Es la postura y actitud de un romántico ante la vida?

 

Consideraciones finales

Hemos podido observar algunas de las principales cualidades del periodismo decimonónico: su hondura, su solidez, su profundidad, su belleza, su elevada intencionalidad, su potenciada creatividad con las que superaba las carencias técnicas, económicas y materiales. Recordemos aquello de Aristóteles: “la determinación de cada cosa está dada por el fin” (Aristóteles, 2009, : 78). Ante la dificultad actual del periodismo gráfico deberíamos interrogarnos acerca de los objetivos del discurso periodístico. Si el fin del periodista es escribir algo que perdure, que eduque, que transmita algún valor, que tenga trascendencia, que no sea efímero, deberá emplear para ello las formas adecuadas a este fin. El valor de la prensa y el periodismo y su influjo sobre la opinión es innegable. Por eso es loable el trabajo editor que sabe seleccionar expresiones literarias de calidad, a fin de elevar culturalmente, de educar formando en valores, manifestando ideas, contribuyendo al desarrollo integral del hombre.

Mencionábamos al comienzo que si la información es un bien de interés público el Estado no puede desentenderse. Una de las formas de ocuparse es por medio de la solidez, la profundidad y la amplitud de la formación que brinda a través de las universidades a los periodistas. Pero no sólo el Estado nacional, también desde la provincia, los municipios y las mismas empresas multimediales podría asumirse el compromiso de hacer del periodismo gráfico algo digno de conservarse y no papel para envoltorios. Porque cuando lo que se comunica tiene la importancia de las cuestiones perennes, el lector conserva el papel prensa como guarda celosamente un libro valioso.

La historia del periodismo es compleja y difícil, pues todas las grandes innovaciones políticas, intelectuales, económicas y técnicas han ejercido su acción sobre la prensa periódica. También las transformaciones políticas y muy especialmente las ideológico-culturales.

Sin dudas esto mismo sucede con el periodismo actual, a pesar de todos esos factores o a partir de todos ellos hay que lograr una recuperación del sentido histórico y una recuperación de la conciencia nacional que impacte en el contenido, en los estilos y en las formas. La inteligencia hispanoamericana nuevamente debería apropiarse de la conciencia del pasado histórico, como idea factible y adecuada al proceso de desarrollo de la autoconciencia nacional y tal vez esto podría contribuir a la pervivencia del periodismo porque ya no sería un discurso vacío o irrelevante.

 

 

Bibliografía

“¿Adiós al papel?: los diarios ante el desafío digital” (2007) La Nación, Buenos Aires: La Nación. https://www.lanacion.com.ar/886315-adios-al-papel-los-diarios-ante-el-desafio-digital/amp/886315

“¿Cómo salvar a la prensa escrita?” (2017) TedxBarcelona, https://www.tedxbarcelona.com/2017/03/29/como-salvar-la-prensa-escrita/ 

“¿Por qué la crisis de los medios periódicos impresos? Diez casos emblemáticos en todo el mundo” (2012) Sin embargo.mx, http://www.sinembargo.mx/18-09-2012/366102 

“Ahorro de papel: una forma de salvar los árboles” (2017) Guioteca, https://www.guioteca.com/medio-ambiente/ahorro-de-papel-una-forma-de-salvar-los-arboles/ 

“Bee Saving Paper: el papel que quiere salvar abejas” (2018) Rewisor.com, https://www.google.com.ar/amp/www.rewisor.com/bee-saving-paper-el-papel-que-quiere-salvar-a-las-abejas/amp/ 

“Cómo salvar la industria de los periódicos impresos” (2011) Marketing Directo.com, https://www.marketingdirecto.com/anunciantes-general/medios/como-salvar-la-industria-de-los-periodicos-impresos/amp

“La fórmula con la que Jeff Bezos pretende salvar el periodismo” (2013) El Confidencial.com, https://www.elconfidencial.com/amp/alma-corazon-vida/2013-09-06/la-formula-con-la-que-jeff-bezos-pretende-salvar-el-periodismo_25197/

“Periódicos en peligro de extinción buscan estrategias para sobrevivir” (2009) Portafolio, https://www.portafolio.co/economia/finanzas/ARTICULO-MOVILES-AMP-355514.html 

“Reportaje: El futuro de la prensa; El momento crucial” (2009) El País, Madrid: El País. https://www.elpais.com/diario/2009/05/10/domingo/1241927553_850215.amp.html

“Sugerencias para salvar a la prensa de papel de pago: recuperar el BOE” (2010) Periodista Digital, http://www.periodistadigital.com/periodismo/prensa/2010/02/11/sugerencias-para-salvar-a-la-prensa-de-papel-de-pago-recuperar-el-boe.shtml 

“Una innovadora propuesta para salvar los medios de comunicación” (2016) Convermedia.pe, https://convermedia.pe/2016/01/27/julia-cage-una-innovadora-propuesta-para-salvar-los-medios-de-comunicacion/

Aristóteles (2009) Ética, Buenos Aires: Ed. Libertador.

Greco, Andrea Carina (2015) El Periodismo en Cuyo, 1820-1852; escenario del enfrentamiento entre dos cosmovisiones. (Tesis Doctoral) Mendoza, UNCuyo, http://bdigital.uncu.edu.ar/8262.

Greco, Andrea Carina (2016) “Retóricos, poetas y satíricos. Géneros literarios y modalidades discursivas en el periodismo del siglo XIX”, en: Tabulae, Mendoza: FFyL, UNCuyo, 16, 3, 37-140.

Greco, Andrea Carina (2018) “Ecos de la tradición clásica en el periodismo cuyano”, en: Classica Boliviana, La Paz: Revista de la Sociedad Boliviana de Estudios Clásicos, VIII, 175-210.

Ibarguren, Carlos (1938), “Prólogo”, en: Ibarguren, C., Aita, A. y Vignale, P. J. El paisaje y el alma argentina. Buenos Aires: Comisión Argentina de Cooperación intelectual.

Zonana, Gustavo (2000), “El paisaje en Aconcagua, de A. R. Bufano” en: Videla de Rivero, Gloria (coord.) Literatura de Mendoza; Espacio, historia, sociedad. Mendoza: Universidad Nacional de Cuyo.

 

 

  [1] En obvia alusión a la expresión italiana la dolce far niente, equivalente a ser indolente, no hacer nada.

  [2] Si bien el texto no lleva firma, es probable que haya salido de la pluma de Juan Llerena.

 

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¿Puede seguir existiendo el periodismo gráfico?

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Cómo citar este artículo

Greco, Andrea Carina (08 de octubre 2018) "¿Puede seguir existiendo el periodismo gráfico?".
Publicado en la Plataforma de información para políticas públicas de la Universidad Nacional de Cuyo.
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Fecha de consulta: 17/11/2018

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