Desarrollo humano y cultura

Paisaje lingüístico mendocino, escenario de la dinámica multilingüística

La investigación se centra en el estudio de carteles expuestos en la vía pública de la ciudad de Mendoza con el fin de extrapolar características urbanas en tanto que espacio al que se quiere potenciar desde la perspectiva turística. Creemos que este tipo de trabajos puede fundamentar la toma de decisiones relativas a políticas comunicativas en distintos niveles de la gestión política, económica, social y cultural mendocina.

Publicada el 15 DE SEPTIEMBRE 2020

Introducción

Este trabajo aborda la lengua empleada en Mendoza desde la perspectiva del paisaje lingüístico (Landry & Bourhis, 1997; Ben Raffael, 1996; Muñoz Carrobles, 2010; Pons Rodríguez, 2012 et al.) considerando esta ciudad como un espacio multicultural y multilingüístico al que acceden sus habitantes permanentes —hispanoparlantes en su mayoría—, pobladores eventuales (obreros “golondrinas”, sobre todo quechuaparlantes) y turistas extranjeros.

La unidad de análisis considerada son los signos públicos con contenido verbal (Backhaus, 2006) consistentes en carteles (fijos y permanentes; de entes gubernamentales y privados; de contenido directivo, informativo y apelativo-publicitario). Dado que existen diversas políticas destinadas a instalar la provincia como un polo turístico y productivo activo, como lingüistas nos interesa observar si existe convivencia interlingüística registrada en signos expuestos en el entorno público (Pons Rodríguez, 2012:55) visibilizando diversas situaciones de exposición de hablantes escribientes y la de no escribientes que, en general, quedan silenciados en el paisaje lingüístico mendocino. Intentamos responder estos interrogantes: ¿Qué tipo de paisaje (Muñoz Carrobles, 2010) constituye el entorno local mendocino? ¿Qué tan multilingüística e intercultural resulta nuestra ciudad considerando los mensajes dispuestos en soportes públicos de diversa naturaleza?

El sustento teórico para esta indagación proviene de investigaciones de PL (Landry & Bourhis), dentro de los estudios sociolingüísticos y de la lingüística cognitiva (especialmente en lo referido al análisis del contenido de las unidades de análisis seleccionadas).  La metodología consiste en un registro de corpus a través de fotografías de lugares de la ciudad de Mendoza que ha sido analizado para establecer frecuencia de uso de vocablos y expresiones en diversas lenguas pertenecientes a diversos dominios cognitivos y procesos de adaptación a la lengua local, información con la cual hemos delineado procesos lingüísticos de convivencia y visibilización de sus habitantes y visitantes.

Observatorio local de neología y préstamos. La visibilización del paisaje lingüístico

El formato del observatorio constituye un dispositivo novedoso y actual de generación de información a partir de las señales que emite la realidad en sus diversos niveles. Pueden hallarse observatorios aplicados a las más diversas temáticas: la deuda social (sostenido por la UCA); vitivinícola, de la COVIAR; la educación iberoamericana, de la OEI, violencia de género. Estos son solo algunos ejemplos que ilustran una categoría de trabajo que en nuestra propuesta pretendemos aplicar a la lengua empleada en Mendoza a través del Instituto de Lingüística Joan Corominas, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo.

La designación de observatorio está constituida por una metáfora que sirve para explicar su funcionamiento: bajo la mirada telescópica del investigador se colocan distintos fenómenos, lingüísticos en este caso, y se analizan con la objetividad que permite el distanciamiento —de los usuarios, del contexto, de los contenidos— propio de los estudios de la ciencia lingüística en nuestro caso. La nueva carga semántica que da polisemia a la voz no es nueva, ya que ha sido empleada desde 1962 en el ámbito de la planificación urbana por Robert Wood (Williams, 1972; Frausto et al. 2008) y particulariza su acción en colocación sintagmática que da cuenta del objeto hacia el que “apunta el telescopio”: de literatura infantil y juvenil, laboral, de género, por ejemplo. Los componentes de esta forma de organización son pocos y simples: observadores, objeto por observar y un método de trabajo riguroso aplicado a la recolección y análisis de los registros obtenidos.  Con alguna frecuencia, los insumos generados en el observatorio son útiles para la posterior toma de decisiones por diversos estamentos de la sociedad o de los gobiernos.

El objetivo central del Observatorio de patrimonio lingüístico, neología y regionalismos mendocinos consiste, entonces, en enfocar el conjunto de fenómenos emergentes que caracterizan la lengua en uso en nuestro territorio regional y cultural. Pretendemos analizar la situación de la lengua en Mendoza, desde la pervivencia de tradiciones lingüísticas hasta el surgimiento de nuevos usos, nuevas voces, procedentes del mundo panhispánico globalizado.

Antecedentes del Observatorio local

El principal antecedente de este dispositivo es el Observatorio del Neologismo de la Real Academia Española. Creado a instancias del II Congreso Internacional de la Lengua que sesionó en Valladolid en 2001, acopia los aportes de las Academias nacionales que le reportan. El objetivo fundacional intenta “incorporar al idioma palabras y expresiones que van surgiendo en distintos países de habla hispana [para] agilizar y modernizar un idioma cuya condición de patrimonio compartido por multitud de países y culturas impide a menudo una eficaz unificación de los criterios léxicos” (www.rae.es,  consultado el 20-06-2018). Ese observatorio se centra en la integración lingüística ante la globalización. El dispositivo que presentamos, en cambio, se propone advertir la identidad en medio de esta diversidad, recopilando los usos locales y clasificándolos posteriormente -según su origen- en procedentes del entorno global, por una parte y creaciones, usos y pervivencias de expresiones genuinamente mendocinas.

Si se considera la experiencia panhispánica, solo en un lapso de cinco años la RAE detectó 50.506 usos que se encuentran en estudio. En Mendoza nos interesa además ver cómo se produce la renovación idiomática: por recombinación de materiales preexistentes para la formación de neologismos, por modificación fraseológica o por recombinación sintagmática. De manera preliminar estamos observando una tendencia a generar verbos a partir de sustantivos, con alta rentabilidad de la primera conjugación; una tendencia a la mayor transitividad y una constante resemantización de voces.

Este proyecto intenta vincular lo local y lo global en el plano de nuestra lengua en uso dando continuidad a estudios realizados durante décadas en el Instituto de Lingüística y vinculados con la identidad lingüística mendocina, en la que fueron pioneras las profesoras Nélida Moreno de Albagli, María del Rosario Ramallo, Clara Prestinoni, Ofelia Dúo, Delia Ejarque. Numerosos proyectos de la Secretaría de Ciencia y técnica de la UNCuyo desarrollados por docentes del mismo instituto culminaron con publicaciones especializadas en este tema y destinadas a la divulgación del conocimiento construido en torno a los fenómenos de la lengua local y que constituirían parte del fondo bibliográfico del observatorio: Con sabor a Mendoza (2011, 2013). A la vez, se procura enlazarlos con los estudios panhispánicos realizados por Joan Corominas plasmados en su Diccionario Crítico Etimológico de la lengua castellana, probablemente iniciados durante su permanencia en Mendoza. Los Anales que comenzaron a publicarse durante su actuación en nuestra universidad integrarán del mismo modo el corpus de lecturas de este dispositivo. Fuera del ámbito académico, se recuperarán otros trabajos lexicográficos y lingüísticos como el diccionario de Juan Carlos Rogé (2003) Color, sabor y picardía en la cultura: los regionalismos de Mendoza.

En la dimensión internacional, creemos que el Observatorio puede ser útil también para fomentar y canalizar la reflexión en torno al español “panhispánico”, “americano”, “regional”. Estas categorías, tan útiles en el análisis lingüístico, presentes en diccionarios y trabajos lexicográficos de todo el mundo hispanoparlante a la luz de su significado deberían ser puestas en tela de juicio y revisadas, intentando establecer la extensión semántica de términos como español “general” que se emplea en superposición con “americano” pero no con “peninsular”, en un uso sin definición respecto de las relaciones de inclusión y diferenciación de usuarios según su procedencia (Company, 2017).

Misión y función del Observatorio

El objeto focal del Observatorio está constituido por el patrimonio lingüístico.  Entendemos el patrimonio lingüístico como un constituyente central del patrimonio cultural de los grupos sociales. Incluimos en esta noción los usos escritos y orales que permiten a los individuos —a los mendocinos en nuestro caso— interactuar y desenvolverse en sociedad a través de la lengua que empleamos.

Resulta muy llamativo el hecho de que esta categoría se encuentra prácticamente ausente en los estudios sobre el lenguaje en nuestro país a diferencia de lo que ocurre en España y en muchos puntos de América hispanoparlante caracterizados por la asunción activa de la noción de inter y multiculturalidad: México, Ecuador y Perú registran numerosas publicaciones, reuniones científicas y políticas lingüísticas en este campo.

¿Por qué Argentina no ha profundizado en estos temas?  En el Observatorio también se incursionará en este tema central intentando algunas respuestas a través de proyectos de investigación centrados en aspectos demográficos, históricos y culturales que objetiven la situación lingüística y ayuden en la generación de necesarias políticas idiomáticas, hoy inexistentes.

En un futuro mediato, las actividades del Observatorio están vinculadas con el funcionamiento de un sitio web administrado por sus miembros. Tendrá distintas secciones que variarán por la forma de acceso: para la consulta y obtención de registros y para su divulgación. Los resultados de las observaciones realizadas serán transferidos a la comunidad integrarán también esta página de acceso público; esperamos los aportes sugeridos por los lectores, los cuales deberán ser validados por los responsables del sitio.

El paisaje lingüístico (PL) como objeto de estudio

El sustento teórico para esta indagación proviene de investigaciones de PL (Landry & Bourhis), dentro de los estudios sociolingüísticos y de la lingüística cognitiva (especialmente en lo referido al análisis del contenido de las unidades de análisis seleccionadas).  La metodología consiste en un registro de corpus a través de fotografías de lugares de la ciudad de Mendoza que ha sido analizado para establecer frecuencia de uso de vocablos y expresiones en diversas lenguas pertenecientes a diversos dominios cognitivos y procesos de adaptación a la lengua local, información con la cual hemos delineado procesos lingüísticos de convivencia y visibilización de sus habitantes y visitantes.

Una rama de estudios sociolingüísticos modernos se centra en el análisis de los mensajes escritos en otros portadores distintos de los tradicionales (libros, revistas, diarios, hojas de papel): carteles, paredes, letreros, pizarras constituyen objetos de interés para inferir características de los entornos en que están presentes. Landry y Bourhis (1997) le dieron el nombre de “paisaje lingüístico” término que “refers to visibility and salience of languages on public and comercial signs in a given territory or region”. Para Muñoz Carrobles (2010), el paisaje es “todo testimonio escrito visible en y desde la vía pública” y para Pons Rodríguez (2012), es el “conjunto de realizaciones materiales del lenguaje que vemos por escrito en signos expuestos en un entorno público”. Lenguaje escrito + exposición pública + soportes exteriores podrían ser los semas descriptivos del objeto de estudio del paisaje lingüístico.

Existen cuatro tipos de PL: causado por bilingüismo social, por inmigración, por cosmopolitismo y turístico (Muñoz Carrobles, 2010); dos grandes tipos de signos: top down y bottom up (Ben Raffael, 2006) y dos funciones principales: informativa y simbólica.

Los primeros estudios de PL estuvieron vinculados con la dinámica de comunidades multilingües, intentando visibilizar las formas de intercambios y relaciones entre los grupos que las componen. Así, Jerusalén (B. Spolsky, 1991), Sevilla, (Pons Rodríguez, 2012), Madrid (Castillo Lluch, 2011) son algunos de los trabajos que se han utilizado como modelos para aplicar en el entorno mendocino y arribar a conclusiones no solo analíticas sino de aplicación práctica en la vida cotidiana local. Respecto de nuestra investigación, en nuestro contexto, creemos posible identificar dos situaciones referidas al contacto entre lenguas: la coexistencia de usuarios que no se vinculan idiomáticamente con sus vecinos alolingües sin relación intercultural (multilingüismo) y la integración idiomática de grupos paulatinamente bilingües y multilingües en relación intercultural (interlingüismo).

El paisaje lingüístico de la ciudad de Mendoza

Para realizar nuestro análisis, hemos recorrido imaginariamente la ciudad con un visitante extranjero y un inmigrante procedente de Bolivia en calidad de trabajador “golondrina”, ambos recién llegados a Mendoza. Los acompañamos a los sitios que creemos obligados para todo turista y toda persona dispuesta a afincarse aquí y hemos visto con ellos las señales lingüísticas dispuestas en el entorno de la ciudad.

Hemos seleccionando elementos del corpus construido y los analizamos desde la perspectiva epistemológica elegida; creemos que las conclusiones a las que hemos arribado pueden ayudar a enriquecer la mirada que nos permita como ciudadanos saber si la nuestra es una ciudad intercultural o multicultural y qué políticas lingüísticas podrían recomendarse al respecto. En este sentido, recogimos datos del INDEC respecto de turismo e inmigración laboral que estarían convalidando las hipótesis que nos hemos planteado.

1° parada: La terminal (aérea y de autobuses)

Es posible que el turista extranjero arribe al aeropuerto local, tan posible como que el inmigrante norteño lo haga por la terminal de ómnibus. Ambos verán más o menos los mismos signos. Los del tipo top down (situados en espacios públicos, generados por el ente de gobierno): carteles indicadores de sitios de interés dentro del mismo espacio de las terminales (baños, puertas de acceso, escaleras, ascensores). Los signos están construidos usando dos tipos diferentes de códigos: icónicos en primer lugar y verbales después y en este caso bilingües español -inglés. Predominan los colores amarillo y negro, estandarizados como la oposición cromática más visible.

 

 

Es posible que, de no dominar aun rudimentariamente el español, deban preguntar por la parada de taxis o de colectivos. Si el visitante es brasileño no encontrará ningún signo en portugués; otro tanto le ocurrirá si es boliviano y procede de una región quechuaparlante o aymaraparlante.

 

2° parada: Centros de información

Aquí las rutas se dividen. El inmigrante probablemente se dirija al consulado de Bolivia en Mendoza. Allí encontrará signos en que domina el español. No hallará escritura del quechua y mucho menos del aymará.

El brasileño que concurra a la Dirección Provincial de Turismo tendrá más suerte, ya que es un espacio multilingüístico,

A nivel gubernativo, parece darse por supuesto que los visitantes alolingües manejan el inglés como L2: tal vez esto justifique por qué la mayoría de los carteles está en ese idioma. Sin embargo, y a sabiendas de que turistas de diferentes procedencias recalarán para pedir información, la oficina de la Dirección de Turismo resulta ser el espacio más multilingüístico de todos los que hemos consultado para este trabajo. Hay mensajes traducidos a diversos idiomas: portugués, italiano, francés, aunque en frecuencia de uso no pueden competir con el inglés ni mucho menos con el español predominante. Hay del tipo top down, emitidos por el ente gubernativo y bottom up, por bodegas y diversos tipos de negocios. Estos últimos son menos creativos que en otros lugares, son bilingües y predomina en ellos la intencionalidad informativa – directiva.

3° parada: el traslado

Seguramente el turista ha obtenido información del ente turístico. Lo vemos salir con folletos en las manos y dirigirse a pie hacia la calle Belgrano para tomar el metrotranvía. En el camino verá algunos signos bottom up hasta llegar al apeadero más cercano.  

El transporte que le han recomendado lo trasladará a la zona de bodegas. Lo toma en una parada inconfundible: todos los signos muestran que es el lugar en que se sube / baja y el turista solo puede tener un problema: cómo registrar su pago. Esperamos que lo hayan asesorado al respecto para conseguir la tarjeta correspondiente. El sistema no le ofrece signos verbales sobre su uso, pero la colocación y la imagen son suficientemente informativas para que sepa cómo actuar. Dentro del vehículo, encontrará signos verbales, del tipo top down, que no son multilingües ya que o están en español o solo se acompañan con el inglés.

Bajará del metro en la estación de Gutiérrez y allí se encontrará con signos top down que muestran empleo de otra lengua además del inglés: el portugués. El contenido de los mensajes es informativo, directivo y levemente expresivo.

4° parada: un paseo                                                                    

De regreso a la ciudad, el turista decide conocer espacios verdes. En este caso, irá a la plaza Independencia y más tarde al parque General San Martín. En este último, el paisaje lingüístico es “minimalista”: entre los del tipo top down hay pocos signos gráficos, tal vez los suficientes para manejarse por un espacio en que lo importante es la naturaleza, son predominantemente monolingües con una escasa presencia de mensajes en inglés. En cambio, los mensajes bottom up aparecen con mayor diversidad de lenguas y con empleo de voces que ya constituyen préstamos consolidados en español:

5° parada: Conociendo la noche mendocina

En la calle Arístides Villanueva (“la Arístides”, a secas, para los mendocinos) el turista encuentra una oferta gastronómica variada y cercana. Aquí predominan los signos bottom up y escasean los top down, que se reducen a letreros indicadores de los nombres y altura de las calles. En este caso, nos resulta llamativo el predominio de la esfera semántica “Ejército libertador” en la asignación de los nombres de las calles perpendiculares. El siglo XIX predomina a través de antropónimos y topónimos vinculados con la figura de San Martín (Olascoaga, Granaderos, Martínez de Rozas, Boulogne sur Mer). Hay una concesión a los habitantes patrimoniales de Mendoza en el nombre de la calle Huarpes. Esta afinidad de nombres seguramente pasa inadvertida para el turista; es posible que el mendocino tampoco la haya advertido.

El multilingüismo reina en los otros carteles. Aquí no encontramos el predominio del inglés sino que lo vemos coexistiendo con el francés, el italiano y, en menor medida, el portugués y el japonés. Los carteles, permanentes y semipermanentes, fijos y móviles, son multilingüísticos pero, en general, muestran la situación antes mencionada: están conformados por una sola voz y esa es en general un xenismo.

Con los trabajadores

Dejamos al visitante eventual y acompañamos ahora al trabajador que viene por la temporada o a afincarse en el área rural de Mendoza; de preferencia, Guaymallén, Lavalle, Maipú. Con frecuencia, es hispanoparlante o quechuaparlante y muy excepcionalmente, se comunica en aymara. El grado de analfabetismo en estos grupos es significativo[1]. Pero en nuestra provincia, que requiere de su mano de obra para llevar adelante el plan productivo, desde el punto de vista comunicativo está invisibilizado en las zonas comunes (entornos urbanos, edificios de gobierno, centros de consumo) y solo muy esporádicamente en el entorno de su asentamiento, rural en su mayoría, podrá encontrarse signos en su lengua.

La ausencia del quechua en signos públicos y privados del paisaje lingüístico mendocino puede corresponderse también con el carácter predominantemente oral de esa lengua y las diferentes representaciones que ocurren en torno a ella aun en su espacio patrimonial como es la región andina central (Perú y Bolivia, en especial).

Del mismo modo, en la feria —de Guaymallén, en este caso— se encontrará con algunos pocos signos en su L1, especialmente listas de productos. Las voces que designan los productos ofrecidos son de procedencia hispana (‘pimentón’, ‘pimienta’, ‘comino’) y coexisten con algunos escasos quechuismos (‘maka’ -sin registro en el DLE-, ‘kinua’ – que emplea la escritura k en lugar de la más hispana qu pero no registra la semivocal como w como se va advirtiendo en la escritura de quechuismos modernos- y ‘chía’, voz de la que desconocemos la procedencia).

Conclusión

Mendoza recibe cotidianamente miles de visitantes, en calidad de moradores, trabajadores y turistas. Entre las políticas socioeconómicas que se siguen, se cuenta su posicionamiento como sitio turístico reconocido mundialmente a partir de la belleza del paisaje natural y la potenciación de la producción agropecuaria con valor agregado.

El paisaje lingüístico urbano se caracteriza por un muy limitado multilingüismo y un bilingüismo algo más consolidado en que la L1 local, el español, convive con el inglés que actúa como lengua franca de todas las personas alolingües que nos visitan.

En el corpus constituido para esta investigación distinguimos los signos del tipo top down caracterizado por ser más o menos permanentes, denotativos, de contenido informativo y directivo y muy incipientemente bilingüe (español – inglés). En este sentido, nos resulta llamativa la baja frecuencia de uso de otras lenguas, en especial, del portugués, si contrastamos con los datos estadísticos de organismos nacionales que revelan el predominio numérico de turistas brasileños en la provincia, a partir del establecimiento de vuelos directos a San Pablo, de las múltiples misiones comerciales que circulan entre ambos polos a lo largo del año. Dentro de estos signos la cartelería de nomenclatura de calles permite reconstruir la idiosincrasia local que destaca la historia mendocina que abre el siglo XIX con la gesta sanmartiniana y lo cierra con los gobiernos progresistas que fueron el basamento de la identidad del ser local.

En relación con los signos del tipo bottom up hemos notado cierta limitada presencia de otras lenguas en carteles fijos, de nombres de comercios, con contenido apelativo en los que las lenguas extranjeras que se registran son el francés y el italiano y sin evidencias del portugués. Las voces extranjeras se incorporan como xenismos en la mayoría de los casos y solo algunos constituyen préstamos consolidados en español. Creemos posible que esta situación responde a la vinculación del xenismo con el prestigio y con la idea de que lo foráneo resulta más rentable económicamente que llamar a los emprendimientos comerciales con voces hispanas tradicional.

En general, los signos de estos dos tipos no se caracterizan por la creatividad: no hemos registrado ejemplos con uso de metáforas, juegos sonoros o de significado a partir de lenguas extranjeras. En cambio, sí los hay de manera abundante y muy creativa en lengua española.

También nos han parecido muy significativos los silencios y las ausencias. Ni los signos top down ni bottom up encontramos evidencia de la lengua patrimonial local, como es el milcayac. Podría explicarse que se debe a su condición de lengua oral y a que las comunidades idiomáticas que eran sus usuarias desaparecieron del escenario local hace siglos. Sin embargo, operan en la provincia activas políticas particulares que intentan reinstalarlas como parte de la recuperación de nuestra identidad más genuina.

Silenciada también es la presencia del quechua que, junto con el aymará, es la lengua de los pobladores que vienen a Mendoza en calidad de trabajadores golondrinas. Incluso en los sitios en que se afincan y se desenvuelven laboralmente esta lengua es inexistente y su uso muy esporádico, responde a una intuición comercial más que a la intención de hacerlos sentir “en su casa”. Solo hemos encontrado quechuismos cuando la expresión español es inexistente en ámbitos educativos en que la población escolar procede o está en estrecha vinculación con migrantes de Bolivia.

Finalmente, creemos advertir cierta gradación en la convivencia con otras lenguas: conforme nos alejamos del centro advertimos el crecimiento del español hasta borrar todo vestigio de multilingüismo.

En síntesis: Los resultados parciales muestran una presencia de lenguas que da cuenta del auge del turismo internacional en letreros referidos a gastronomía, indumentaria y experiencias turísticas.  Sin embargo, el entramado social con presencia de grupos de migrantes que hablan quechua, por ejemplo, no resulta evidente en el paisaje lingüístico, salvo en situaciones y lugares muy específicos. 

Hemos podido respondernos las preguntas que formulamos en el comienzo. Quedaría por difundir las respuestas en un intento de cooperación académica con los organismos de gobierno comprometidos con la globalización de Mendoza en el concierto de las naciones.

Nota final. Este trabajo se vincula con el Observatorio del español regional que funciona en la cátedra de Filología Hispánica y en el Instituto del Lingüística “Joan Corominas”, de la Facultad de Filosofía y Letras. Se enmarca en el proyecto “El paisaje lingüístico en escuelas mendocinas”, de la convocatoria 2019 de la SECTyP – UNCuyo dirigido por la magíster Carmen Castro y codirigido por la doctora Claudia Ferro. El equipo de investigadores se completa con los profesores Patricia Vallina, Andrea Gazali, Alicia Alessandra, Nora Díaz, José Chapa, Carolina Cruz, Fabiana Delicio, Elisabeth González; por la egresada Romina Navarro y por las estudiantes Anahí Tello y Eleonora Barchiesi.

Las fotografías han sido tomadas por la autora.

 

[1]Diversos relevamientos del INDEC mencionan esta cualidad. Solo por mencionar uno, ver “Resultados del Consejo Federal de Población- COFEPO”, Ministerio del Interior, 2008

 

Bibliografía

LANDRY, R. y otro. (1997). “Linguistic Landscape and Ethnolinguistic Vitality: An empirical studio”. En Journal of Language and Social Psychology. Vol.16, issue 1.

MUÑOZ CARROBLES, D. (2010). “Breve itinerario por el paisaje lingüístico de Madrid” (en línea). En Ángulo recto. Revista de estudios sobre la ciudad como espacio plural. Vol.2, número 2, pp.103-109.

PONS RODÍGUEZ, L. (2012). El paisaje lingüístico de Sevilla y variedades en el escenario urbano hispalense. Sevilla: Diputación de Sevilla.

BACKHAUS, P. (2007). Linguistic Landscapes: a comparative study of Multilinguism in Tokyo. Clevedon, Buffalo, Torono. Multilingual Matters.

BEN RAFFAEL, E. y otro. (2006). “Linguistic Landscape as Symbolic construction of the Public Space: The case of Israel”.  En International Journal of Multilinguism, 3, 7-30.

CASTILLO LLUCH, M. y otro. (2011). “Introducción al paisaje lingüístico de Madrid”. En Lengua y migración 3, pp. 73-88.

FRAUSTO, O.  y otros (2008). “Observatorios e indicadores de violencia social y de género”. En Revista Digital Universitaria, vol.9, número 7, julio, UNAM.

 

 

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Paisaje lingüístico mendocino, escenario de la dinámica multilingüística

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Ferro, Claudia (15 de septiembre 2020) "Paisaje lingüístico mendocino, escenario de la dinámica multilingüística".
Publicado en la Plataforma de información para políticas públicas de la Universidad Nacional de Cuyo.
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Fecha de consulta: 24/10/2020

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