Educación

Economistas de corte neoliberal: la influencia de los Chicago Boys en Cuyo

La economía es una disciplina bastante joven —desde que fue declarada formalmente como ciencia— y presenta un cúmulo variado de postulados, autores, teorías, métodos y doctrinas. Es por ello que las distintas universidades delimitan o recortan el estudio de esta disciplina tanto histórica, como metodológica y teóricamente. Así, se conforman distintas “escuelas” económicas —declaradas o de hecho— como la Escuela Clásica, la escuela marxista, la escuela austríaca, la escuela de Chicago, entre muchas otras, o un híbrido entre algunas de ellas. La Facultad de Ciencias Económicas  (FCE) de la Universidad Nacional de Cuyo fue el primer lugar de Latinoamérica donde se aplicó en la enseñanza de la economía un programa de educación estadounidense bajo la Alianza para el Progreso. 

 

Publicada el 28 DE DICIEMBRE 2017

En el presente artículo se exponen de manera sucinta diferentes formas de organizar, ordenar o concebir el entramado de conocimientos y saberes económicos en su conjunto. Luego, se detalla cuál es la manera imperante en la actualidad de estudiar, entender y hacer economía, dando cuenta en forma breve de sus principales características teóricas a partir de los fundamentos epistemológicos del plan de estudios de la Licenciatura en Economía de la Universidad Nacional de Cuyo. En este diseño curricular, en sintonía con los postulados de la Escuela de Chicago, sobrevive la economía neoliberal. Esto puede dilucidarse a partir de los fundamentos epistemológicos que subyacen al plan de estudios de la licenciatura en economía. Finalmente se invita al lector a reflexionar acerca de las implicancias de esto en nuestro actuar cotidiano: para saber dónde estamos parados o desde dónde entendemos las dinámicas sociales y las prácticas económicas, en qué medida estas condicionan nuestros comportamientos, y desde allí, animarse a pensar: cuál es el alcance de las políticas públicas y cómo estas pueden transformar la realidad universitaria y la provincial en consecuencia; de igual modo repensar el rol que jugamos los estudiantes universitarios y graduados —directamente condicionados por la enseñanza hegemónica— en la producción de saberes y de qué maneras o a través de qué espacios se puede cuestionar y pensar producir saberes diferentes o más integrales que contemplen las necesidades legítimas de nuestra sociedad.  

En la formación profesional de los economistas suele suceder que, ocasionalmente, adoptamos ciertos tecnicismos como verdades reveladas. La naturalización de conceptos superficiales —por tener una aplicación práctica inmediata— no deja lugar a la reflexión sobre el origen de los mismos, sobre sus fundamentos, sobre su alcance social. Es allí donde la epistemología, o también conocida como ‘la filosofía de la ciencia’, entra en escena para ayudarnos a dar un paso “para atrás” y conocer de qué tipo de material están hechas las piedras fundacionales sobre las que se erige el edificio de conocimientos económicos para, en principio, visibilizarlos, saber dónde estamos situados —conceptualmente hablando— y, posteriormente, poder elegir nuestros marcos teóricos con mayor libertad constituyendo así herramientas más integrales para comprender nuestra realidad.

¿Qué es economía y qué no lo es?

Es bien sabido que, en la actualidad, existe una enorme proliferación de doctrinas económicas que buscan dar respuestas a problemas económicos desde diferentes posiciones, buscando actualizar las explicaciones clásicas o formular propuestas novedosas. Es por ello que a continuación se le presentan al lector tres posicionamientos representativos respecto a cómo puede concebirse u ordenarse esta ciencia social:

Es muy difícil comprender la economía como un cuerpo de pensamiento establecido. Incluso entre los economistas que integran la corriente principal, persisten discusiones no saldadas sobre la naturaleza y objeto de la economía, así como también sobre su valor y el lugar que ocupa entre las disciplinas científicas.

Entonces, la diferencia radica en los criterios que se utilizan a la hora de estudiar la economía, lo cual depende de sus fundamentos epistemológicos. Estos últimos no son más que los criterios que se utilizan a la hora de estudiar economía. Criterios tanto de validación como de demarcación del conocimiento, principalmente en sus acepciones histórica y metodológica. Para identificarlos, se responde a modo de guía las siguientes preguntas: ¿Qué se entiende por ciencia económica? ¿Cuál es el objeto de la misma? ¿Cuál es el fin de esta disciplina? ¿Qué concepción de sociedad supone?, entre otras.

¿De dónde venimos?

El plan de estudios vigente al 2017 de la Licenciatura en Economía de la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la Universidad Nacional de Cuyo fue consolidado con la reforma del año 1998 con el objetivo de ‘modernizar la economía’. Para dar cuenta de los fundamentos epistemológicos que lo subyacen, el análisis interpretativo de este documento fue verificado y complementado con la lectura de notas, trabajos, programas de materias actualizados y entrevistas personales tanto a miembros de la comisión organizadora del plan en cuestión como a docentes que actualmente son jefes de cátedra de la carrera.

El proceso de reformulación del plan de estudios de la Licenciatura en Economía duró algunos años y concluyó en el año 1998. En forma simultánea, la realización del proyecto FOMEC (Fomento de la Educación de la Calidad Universitaria) enriqueció mucho el proceso de discusión y análisis del nuevo plan. El mismo tuvo una duración de 5 años, fue impulsado por el Ministerio de Producción y consistió en una serie de capacitaciones sobre diferentes temáticas económicas —tales como economía matemática, economía laboral, economía de la educación, entre otras— dictadas por profesionales expertos de diversos países (México, EE.UU., Chile y Argentina).

El licenciado Aldo Medawar, oriundo de la provincia de San Juan y doctorado en la Universidad de Chicago, encabezó no sólo el FOMEC sino también todo el proceso de reformulación del plan de estudios, siendo además el director de la carrera de Economía. La reforma del año 1998 tuvo como principal objetivo,  junto con la del año 1985, modernizar la economía, cuando se le preguntó modernizarla respecto de qué Medawar explicó que, desde sus comienzos allá por la década del 50, en la Facultad se impartía una economía austríaca por el doctor franco-alemán Carlos Becker, del cual él mismo había sido alumno[2].

La Escuela de Chicago en Cuyo

La relación entre la Universidad de Chicago (U.C.) y la Argentina  tiene un origen puntual: el Programa Cuyo. Este fue un programa de capacitación dirigido por profesores de la U. C. en la Universidad Nacional de Cuyo, el mismo consistió en el dictado de una maestría de dos años de duración —la cual se dictó dos veces—. A partir de allí un grupo de estudiantes fue becado para doctorarse en Chicago. Varios de ellos regresaron como docentes a la Facultad de Ciencias Económicas y llevaron a cabo la reformulación del plan de estudios de economía aún vigente cumpliendo así con el mandato y propósito principal del programa: modernizar la economía en Cuyo (Sjaastad 2011, p. 1).

El Programa Cuyo fue el primer programa establecido a través de la “Alianza para el Progreso” durante el gobierno de John F. Kennedy, que tenía la intención de mejorar las relaciones con América Latina (contexto mundial: Guerra Fría). La región de Cuyo fue la única región de la Argentina donde pudo instaurarse una enseñanza de la economía netamente orientada por los principios de la Escuela de Chicago[3].

Además, Sjaastad cuenta que el programa comenzó formalmente en Agosto de 1962 con la llegada a Mendoza del profesor Arnold Harberger y él mismo a la edad de 27 años. Por su parte De Pablo, al referirse a la vinculación institucional de la Escuela de Chicago con Argentina, confirma que “Cuando hubo que introducir el estilo de la U.C. para hacer economía en las universidades latinoamericanas, el compañero-en-armas de Harberger fue Sjaastad” (De Pablo 2011, p. 17).



La Escuela de Chicago: fundamentos epistemológicos

Esta Escuela se corresponde con una corriente neoliberal de la economía, de orientación neoclásica y monetarista. Sus principales referentes, también conocidos como los Chicago Boys, fueron Friedman, Harberguer, Stigler, Becker[4] y Lucas, entre otros.

Una de las características principales dentro de la corriente neoliberal es situar a la libertad económica  en el centro de la escena. Así, el poder político es un instrumento para preservar la libertad individual, y sobre todo garantizar el funcionamiento de dicha libertad en el libre mercado. Además, se considera que una teoría no es válida por el realismo de sus supuestos sino por la certeza de sus predicciones[5]. En esta misma línea prefiere los “experimentos controlados” a la experiencia histórica. 

 Los supuestos teóricos de esta escuela pueden resumirse en los siguientes:

Para Hausman y McPherson la racionalidad es el caballo de Troya en el que los compromisos éticos se introducen en la economía positiva. De esa manera, la “estrategia universal de optimización” es una racionalidad axiológica consecuencialista que no puede distinguirse de la racionalidad instrumental (Crespo 2002, p. 38).

Para Crespo, en cuanto la economía ‘formal’ pasa el límite de los medios y opina sobre fines entra en el plano valorativo. Es por ello que el análisis normativo es previo y de orden epistemológico: la normatividad o prescripción es la otra cara de la moneda de la explicación y, por eso, esta característica pertenece a la naturaleza misma de la economía, incluso de la llamada economía positiva[7]. Es decir, la economía es subyacentemente normativa por naturaleza.

Cabe aclarar que no se critica la racionalidad instrumental per se, porque la misma es básica en nuestro accionar. Lo preocupante es la reducción extrema de la razón humana a la racionalidad instrumental, equivalente a reducir la ciencia económica a su aspecto técnico-instrumental.

Los fundamentos epistemológicos del plan de estudios de la FCE se corresponden en su totalidad con el enfoque de esta escuela económica. Un elemento claro que da cuenta de ello es la descripción del perfil profesional cuando el mismo enuncia que un economista es “un profesional universitario con sólida formación analítica y experimental que le posibilita una adecuada comprensión de la economía moderna”. También cuando se divide a la economía normativa de la positiva, para luego estudiar solamente la segunda de ellas. Para dar cuenta con mayor detalle de los elementos que dan cuenta esta aseveración se adjunta la investigación completa del caso.

Reflexiones finales

Dar cuenta de dónde venimos, del origen e historia de nuestra casa de estudios y de los fundamentos epistemológicos sobre los cuales se basa el plan de estudios y, por extensión, la enseñanza de la economía en la Universidad Nacional de Cuyo es esencial para la formación de grado de los economistas, y también para la sociedad toda ya que esta formación impacta más allá de las cuatro paredes de las aulas cuando economistas opinan públicamente y sus análisis tienen incidencia en políticas públicas que naturalizan una sola forma de entender la realidad demarcada por presupuestos como los que hemos mencionado en el apartado anterior.

Es esencial, en principio, para saber desde dónde observamos, estudiamos y entendemos esta ciencia social, pero también para comprender desde dónde la observa, estudia y entiende otro economista o cientista social. Este es el primer paso de apertura hacia una enseñanza y concepción pluralista de la economía.

El pluralismo no sólo permite enriquecer la enseñanza y la investigación y revitalizar la disciplina sino que conlleva también la promesa de poner la economía nuevamente al servicio de la sociedad. Por ello se destaca la necesidad de reflexionar epistemológicamente, para desaprender lo naturalizado y visibilizar y explicitar tanto su origen teórico como sus consecuencias prácticas y concretas.

Construir nuevos horizontes depende de todos, cada quien desde el lugar que pueda y busque, pero sobre todo depende del Estado a través de sus políticas universitarias para, por un lado, consolidar, defender y sostener una educación crítica y pluralista que esté al servicio de nuestra comunidad y, por el otro lado,  gestar, fomentar y apoyar a espacios estudiantiles de formación y debate para desarrollar el pensamiento crítico, empoderar a los estudiantes y futuros profesionales y repensar la economía no ya desde seres individuales sino seres con consciencia social que conforman un colectivo. Se requieren de dos grandes virtudes: primero, tolerancia —y apertura, empatía— para conocer y reconocer enfoques alternativos al propio, y segundo, humildad, para librarse gradualmente de dogmas y limitaciones conceptuales. 

Fuentes bibliográficas.

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Sjaastad, Larry A. (2011) Programa Cuyo: A Short Story. Universidad de Chicago. Universidad del CEMA Working Paper Series No. 448.

 

[1] Se puede trazar un paralelo entre la clasificación de Sen y las de Ricardo Crespo y Aristóteles. En su trabajo Crespo habla de un doble alcance de la ciencia económica: uno limitado y otro ampliado, suelen distinguirse entre la lógica económica formal y el estudio de la economía real, y lo asemeja a la clasificación aristotélica entre los aspectos poiético y práctico de los actos humanos (Crespo, 2002).

[2] En este punto es interesante destacar que desde su creación la forma de impartir la enseñanza de la economía en Cuyo nunca ha sido abordada con un enfoque pluralista sino que siempre se ha correspondido en su totalidad con una escuela económica en particular: en su momento fue la austríaca y luego la escuela de Chicago.

[3] Esto también pudo instaurarse y desarrollarse exitosamente, en palabras de Sjaastad, en la Universidad Católica de Chile (Cfr. Sjaastad 2011), luego de haber hecho pie en Cuyo.

[4] Gary Becker.

[5] Respecto a este punto, Medawar rescata la importante de revisar el grado de realidad de los supuestos sobre los cuales se construye y desarrolla el conocimiento científico económico ya que, “si sólo se pone el foco en tratar de explicar la realidad lo único que cambia es el relato: se parte de diferentes supuestos y se llega a las mismas conclusiones porque la realidad es la misma para todos”.

[6] Las características del homo economicus refieren a un arquetipo de persona funcional a una lógica de mercado capitalista: hombre blanco, sano, burgués, heterosexual y monogámico. Esto es sólo la punta del ovillo para entender con mayor claridad las limitaciones de esta metodología a la hora de incorporar la diversidad entre los seres humanos en el análisis económico neoliberal.

[7] Si seguimos esta idea de hacer economía como si fuese una ciencia natural y lo pensamos al revés, no tiene sentido hablar de una física normativa, química normativa o biología normativa. 

 

Imagen principal: la imagen incorporada con fines ilustrativos (no corresponde a una escena real en Mendoza). Extraida del documental "Chicago Boys" (Carola Fuentes y Rafael Valdeavellano). Fuente: www.bibliotecanicanorparra.cl

Imágenes incorpordas en el texto: UNCUYO, ciudad de Mendoza, Argentina. 21 de junio de 2014. Imágenes de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo. Foto: Axel Lloret 

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Economistas de corte neoliberal: la influencia de los Chicago Boys en Cuyo

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Velasco Cicchitti, Leandro (28 de diciembre 2017) "Economistas de corte neoliberal: la influencia de los Chicago Boys en Cuyo".
Publicado en la Plataforma de información para políticas públicas de la Universidad Nacional de Cuyo.
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Fecha de consulta: 23/10/2018

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