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El reciclaje académico

Página 12 - Miércoles 18 de diciembre de 2013

La UBA genera casi 160 mil kilos de basura por semana y el 40 por ciento podría reciclarse. El programa se pone en marcha en coordinación con cooperativas de separadores de residuos.

La Universidad de Buenos Aires comenzó a implementar el programa UBA Verde, una iniciativa que promueve la separación en origen de los residuos sólidos que generan todas sus dependencias, facultades, escuelas, hospitales y demás sedes, 55 edificios en total. El programa se complementa con el trabajo de las cooperativas de recuperadores urbanos nucleadas en el Movimiento de Separadores de Residuos. Alejandra Reich, coordinadora de la comisión UBA Verde, destacó en diálogo con Página/12, “la contribución significativa con la reducción de la cantidad de residuos que llegan a los rellenos sanitarios diariamente, y con la inclusión social de miles de trabajadores que se dedican a la recuperación y venta de los materiales separados”. Actualmente un 30 por ciento de los edificios de la UBA ya implementan este sistema y se prevé que más de la mitad del 70 por ciento restante incorporará esta tarea en el corto plazo. La UBA, según los últimos censos, alberga entre docentes, no docentes y estudiantes a una población de 360 mil personas. Un informe realizado por la Comisión UBA Verde en octubre de 2012, en el que se relevó la totalidad de las dependencias universitarias, destaca que en ella se generan aproximadamente 941 contenedores de residuos por semana, lo que representa aproximadamente 159.970 kilos de desechos semanales, de los que se estima que el 40 por ciento podría recuperarse para su reciclado. Reich señaló la importancia de que una institución “tan grande, donde transita casi el 10 por ciento de la población de la Ciudad, tenga un sistema tal de residuos”.

Luego de la evaluación realizada por la Comisión UBA Verde, la universidad resolvió ponerlo en marcha en noviembre pasado. El sistema de separación de residuos dentro de un gran generador, como es la UBA, no es nada fácil y requiere de permanente supervisión. Su principal característica es la separación entre restos secos y orgánicos. El trabajo de separación posterior, que discrimina el papel, el cartón, el metal, el plástico, el vidrio, se lleva adelante en los centros verdes de clasificación de las cooperativas. En principio, el programa está destinado a los trabajadores de las dependencias de la UBA, “si bien los estudiantes en muchas unidades participan, al encontrarse en tránsito a veces no discriminan y contaminan los desechos reciclables”, dijo Reich.

Dos casos exitosos sirvieron como antecedentes para el nuevo programa. La Facultad de Agronomía, pionera en materia de reciclaje dentro de la UBA, desarrolla hace ya siete años Fauba Verde. Todos los residuos reciclables se los entrega a la Cooperativa El Alamo. Reich cuenta que se inició “como una acción individual que fue contagiándose a toda la comunidad de Agronomía”. La facultad tiene cuatro contenedores para rellenos sanitarios que van a recuperadores urbanos semanalmente, y prepara nuevos proyectos como la elaboración de compost y biodisel. La otra experiencia es la que se lleva a cabo en la Facultad de Ciencias Exactas. “El proyecto surge con una toma de conciencia colectiva de que la separación de residuos es necesaria. Había inquietud en esos temas y había una madurez para realizarlo”, afirmó Leonardo Zayat, secretario de Extensión.

El primer logro de UBA Verde fue poner cuatro contenedores en la Facultad de Arquitectura, donde se desechaba alrededor de 60 contenedores por día de residuos reciclables mezclados. También comenzó a implementarse en los tres edificios del Rectorado. Según la coordinadora, “cada facultad tiene su particularidad, por eso es importante hacer un diagnóstico de cada recinto antes de poner los contenedores”. Antes de hacerlo, se capacita al personal, con participación del equipo de UBA Verde y de los trabajadores de las cooperativas de recuperadores urbanos, quienes serán los que luego recolectarán los residuos reciclables. Para Zayat, el uso público requiere compromiso: “Todas las personas que estén interesadas en este tema y a quienes les parezca bien la iniciativa pueden colaborar. Más allá de la difusión institucional, es fundamental el boca a boca”. La apuesta de la UBA es poder propagar este sistema en todas sus dependencias y, en segunda instancia, comprometer a los estudiantes y al resto de la sociedad.

Informe: Laura Guarinoni.

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