Ambiente y ordenamiento territorial

Inseguridad vial en Mendoza: el accidente de cada día

En Mendoza pierde la vida una persona por día como consecuencia de incidentes viales, a lo que se debe añadír lesiones de diversa gravedad e importantes costos económicos. El siguiente artículo indaga de manera sintética sobre las causas de la inseguridad vial en Mendoza e intenta generar aportes al proceso de formulación de políticas.

Publicada el 22 DE MAYO 2014

Este artículo es una síntesis del Informe Final de Beca de Investigación del autor en el marco del Programa de Promoción de la Investigación de la Secretaría de Ciencia, Técnica y Posgrado de la UNCUYO. El mismo aborda una problemática de gran relevancia para la provincia de Mendoza, como es la inseguridad vial. La misma genera pérdidas de vida humana, de años potenciales de vida, lesiones de diversa gravedad, así como también económicas. 

Estas consecuencias parecen no haberse modificado en los últimos años, no obstante puede observarse una mayor proactividad en los decisores gubernamentales.

A continuación se exponen brevemente las principales causas de la problemática y posteriormente se sugieren algunos lineamientos de política pública que pueden contribuir a la mitigación de la misma.

Nuestro sistema vial, el cual se compone de un “conjunto de actores públicos -Estado representado por sus áreas vinculadas a la problemática y los Municipios- y privados tales como prestadores del servicio de transporte; infraestructura (vías de circulación); reglas y modos de transporte (colectivos, trole, metrotranvía, taxis y remises, automóviles, etc.). Todos elementos interrelacionados de forma tal que sus acciones afectan al conjunto de manera positiva o negativa.”

Presenta las siguientes externalidades negativas:

1) Acumulación de líneas y congestión del funcionamiento de la red.

2) Degradación de la calidad urbana, con un mayor uso de vehículos particulares y de otras formas alternativas de transporte.

3) Índices de contaminación importantes.

4) Incremento en la cantidad de accidentes viales, con severas consecuencias en términos sanitarios y económicos.

Las mismas son el resultado de la carencia en el tiempo de políticas integrales (sistémicas); de la falta de coordinación entre los actores que deben definir las acciones a implementar y de la superposición de funciones, dada la presencia de diferentes organismos que intervienen en la gestión y control del sistema vial. Asimismo, se presenta un Estado débil al momento de participar en determinadas instancias de negociación, lo que lo lleva a ceder ante las presiones de los actores privados.

Ello, entre otros aspectos, genera que la inseguridad vial -temática que nos ocupa principalmente- se haya convertido en la principal causa de muerte a nivel provincial de personas entre 5 y 40 años de edad. Esta situación obliga a efectuar abordajes integrales que den lugar a la fijación de políticas sustentables y sistémicas.

A partir de ello se plantea como objetivos el análisis de la problemática de la Seguridad Vial, a los efectos de establecer pautas tendientes a elaborar una política pública sustentable y sistémica; indagando sobre las causas y consecuencias de la problemática; así como también estableciendo la relación existente entre el incremento de la Inseguridad Vial y los aspectos institucionales que sustentan el sistema vial.

En lo referente a la metodología, se utilizó un diseño no experimentaldescriptivo-propositivo. Se trabajó con información cuali-cuantitativa proveniente de fuentes primarias y secundarias. En el caso de la información primaria, se realizaron entrevistas en profundidad a informantes calificados especialistas en la temática y a funcionarios del gobierno provincial y municipios. Mientras que en el caso de las fuentes de información secundarias, se efectuó un análisis documental y estadístico, explorando los distintos documentos, normativas y demás material disponible sobre la temática elegida.

La problemática

En el presente, los accidentes ya no son conceptualizados como hechos imprevistos, sino por el contrario como sucesos que podrían haberse evitado modificando las circunstancias que lo precedieron. 

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año pierde su vida en las carreteras del mundo más de 1,2 millones de personas, y entre 20 y 50 millones padecen traumatismos de diversa gravedad. A esta situación que llega a ocasionar pérdidas de vidas, en todos los casos irreparables, y más aún de jefes/as de hogar, debe sumársele el costo de atender a los familiares discapacitados por lesiones, sumiendo a muchas familias en la pobreza. (Agencia Nacional de Seguridad Vial: 2009)

En nuestro país se producen casi 200.000 siniestros anuales de diversa magnitud, de los cuales la mitad genera lesiones y víctimas mortales (Agencia Nacional de Seguridad Vial: 2009). Para el año 2009, según Luchemos por la Vida -Asociación Civil dedicada a la prevención de accidentes de tránsito- las personas que fallecieron en el lugar del accidente o murieron hasta treinta días después- ascendieron a 7885, con un promedio diario de 22 defunciones y uno mensual de 657. (Revista Nueva: 2010)

El constante crecimiento y desarrollo del parque automotor generó desbordes en el tránsito mundial y Argentina no ha sido ajena a ese fenómeno. En nuestro país la existencia de políticas económicas que favorecieron las importaciones en los ´90; sumado al hecho de que quienes fueron despedidos o decidieron retirarse de manera voluntaria destinaron sus indemnizaciones para sumarse al sector transporte; así como también la mejora evidenciada en los ingresos nominales de la población en los últimos años, junto a las escasas posibilidades de ahorro con que cuentan los sectores medios en nuestro país ha llevado a la adquisición de mayor cantidad de vehículos particulares (Valle: 2011).

Es así que entre 1987 y 2007 se incrementó tres veces y medio la cantidad de vehículos. Semejante crecimiento de la motorización no fue acompañado por una paralela expansión y mejoramiento de las carreteras y, en general, de la infraestructura vial. Recordemos que más del 70% de nuestras rutas presenta déficit de mantenimiento de diversa magnitud y se muestran incapaces de absorber de manera segura un caudal de tránsito que crece permanentemente. A lo que se añade una señalización muchas veces anticuada e insuficiente para guiar a los conductores (Agencia Nacional de Seguridad Vial: 2009).

Cabe destacar también que nuestra conciencia vial es bajísima. Según un estudio realizado por la Universidad Nacional de Tres de Febrero, apenas un 4% de la población tiene conocimiento adecuado de las normas de tránsito y más de la mitad piensa que es válido exceder los límites de velocidad si uno está apurado. (Agencia Nacional de Seguridad Vial: 2009)

Inseguridad vial en Mendoza

La inseguridad vial es una problemática de gran relevancia para nuestra provincia. Actualmente se ha convertido en la primera causa de muerte entre los 5 y los 40 años, dejando importantes consecuencias sociales y económicas (Ministerio de Salud, Gobierno de Mendoza: 2009). Es importante destacar que la información provincial y más específicamente sobre el Gran Mendoza no abunda. Ejemplo de ello lo constituye el hecho de que a la fecha no se cuenta con estimaciones sobre los años potencialmente perdidos y los costos de la inseguridad vial.

En los últimos años y no obstante evidenciarse una mayor actividad por parte de los organismos encargados de la temática, la provincia ha presentado una cantidad de víctimas fatales que poco ha variado y que se ubica en torno a una víctima diaria. Es así que entre 2001 y el 2006 se registraron 1915 víctimas fatales, es decir un promedio de casi 320 muertes por año. En tanto que en los años 2009, 2010 y 2011 se produjeron más de 300 víctimas fatales por año (Revista Nueva: 2010; Los Andes: 2012; Diario Uno: 2012)

Otro aspecto a destacar es que en 2011 además de la cantidad de víctimas fatales, se añadió un saldo de 387 discapacitados cuya edad promedio osciló los 25 años; todos jóvenes que pagarán un alto costo social, económico y emocional (Diario Uno: 2012). El desolador panorama fue medido por CEAT, tomando en cuenta la cantidad de certificados de discapacidad que pidieron quienes fueron internados en hospitales públicos luego de un hecho de estas características. Esto significa, que todos aquellos pacientes que fueron tratados en el sector privado no están incluidos en la cifra final, razón por la cual la cantidad podría duplicarse (Diario Uno: 2012).

Recomendaciones para el diseño de políticas públicas

1) Hacia una nueva cultura vial:

De acuerdo a los distintos documentos y experiencias relevadas, podemos afirmar que una de las formas más eficaces de lograr seguridad en los desplazamientos es que todos los actores clave compartan una “cultura de la seguridad vial”. En nuestro país esto ha sido advertido por la Agencia Nacional de Seguridad Vial que desde sus inicios ha intentado alentar un cambio de cultura atendiendo a la baja conciencia de los argentinos al momento de conducir.

Para ello requeriremos de adecuadas instancias de formación y capacitación que deben empezar en los primeros años de escolaridad, continuando en nuestra vida adulta, estimulando -por medio de incentivos positivos- la formación continua de los conductores, lo que podría materializarse a través de algún tipo de incentivo económico impositivo (reducción de impuestos provinciales).

Estas capacitaciones deberían buscar alentar una conducción segura, generando conciencia sobre la necesidad de un correcto estado psicofísico (adecuado descanso, no ingerir drogas o alcohol, evitar situaciones de estrés) de quien se pone al volante, ya que de lo contrario se arriesgaría la salud de la persona y del resto de los ciudadanos.

Otro importante aspecto a considerar al momento de construir y difundir la cultura vial es el de la comunicación. En España, se utilizaron exitosamente los paneles de información de rutas y autopistas para emitir información acerca de la cantidad de muertos por accidentes de tránsito; se iniciaron campañas de concientización y se consiguió el acompañamiento de los medios. Algunas de estas medidas pueden ser implementadas en nuestra provincia.

También, deben considerarse medidas de control entre las que se destacan: reducción de los límites de velocidad (menor cantidad de km/h) en áreas urbanas. En este sentido, la fijación de límites de velocidad (tanto en ciudad como en ruta) y la exigencia de su cumplimiento puede lograrse por medio de la colocación de cámaras de detección, y la divulgación de la presencia de las mismas, tendiéndose a la reducción de la siniestralidad. De igual modo, sería conveniente contar con policía de tránsito formada adecuadamente.

2) Aspectos institucionales

El marco político-institucional dista de ser el ideal ya que no hemos contado con instituciones capaces de planificar y ejecutar -de manera efectiva- políticas integrales. Asimismo, vemos que existen organismos públicos cuyas funciones parecen superponerse al no mostrar coordinación (como en el caso de la relación Gobierno y Municipios) y encontramos a gobiernos locales que implementan políticas sin atender al carácter transjurisdiccional de los problemas metropolitanos; etc.

En este marco, la “política del parche” y la del “desinterés” han demostrado ser las únicas constantes. Sin embargo, con la sanción de la Ley Provincial de Ordenamiento Territorial y Usos del Suelo es posible vislumbrar otro marco para la política que puede constituirse en una oportunidad.

En este sentido alentamos el diálogo entre los funcionarios de diferentes jurisdicciones y los especialistas académicos en la temática como elemento clave en los procesos de diseño e implementación de aquellas políticas que tiendan al desarrollo armónico de la Provincia. Ello contribuye a la dotación de mayor capacidad institucional para nuestro Estado, siendo un marco propicio a partir del cual comenzar a diseñar las acciones necesarias para contar con una política pública orientada a la reducción de la siniestralidad y mortalidad vial, lo que redundaría en una mejor calidad de vida para los mendocinos.

En este sentido, el Estado tiene un rol central y preponderante en el diseño e implementación de un Plan integral (sistémico) capaz de planificar la Mendoza de los próximos años.

 

Bibliografía

 

 

 

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Inseguridad vial en Mendoza: el accidente de cada día

Investigadores responsables

Valle, Jorge Nicolás - Ver Ficha

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Cómo citar este artículo

Valle, Jorge Nicolás (22 de mayo 2014) "Inseguridad vial en Mendoza: el accidente de cada día".
Publicado en la Plataforma de información para políticas públicas de la Universidad Nacional de Cuyo.
URL del artículo http://www.politicaspublicas.uncu.edu.ar/articulos/index/inseguridad-vial-en-mendoza-el-accidente-de-cada-dia
Fecha de consulta: 18/07/2019

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